Pablo Cabrero como narrador de la rosa
Nicolás Vaquero como el narrador misterioso
Jaime Romojaro como el ladrón enmascarado
Rodrigo Toro como Mr. Enigma
REFLEXIÓN CONJUNTA NICOLÁS, PABLO Y JAIME
El acto de contar un cuento representa la transmisión de una historia de forma que puede remontarse a los orígenes de la humanidad y a las emociones más básicas. Como tal, se trata de un instrumento poderoso con el que reclamamos la atención de nuestros espectadores a fin de comunicarles una serie de ideas. Estas ideas pueden ser más obvias o pueden estar camufladas y pueden ser de índole cognitiva o emocional.
En nuestra experiencia, hemos comprobado que existen distintas formas de contar un cuento, bien puede ser unos versos recitados, una cuento relatado o una historia leída. En cada caso, la forma de transmitir y recibir los mensajes es distinta. En el primer caso, los versos, nos encontramos que la estructura y la musicalidad del texto hacen que al igual que en una canción nos sea fácil perdernos en la simple belleza de las palabras, olvidando brevemente que se nos está contando una historia. En el segundo caso, el cuento, se nos ofrece cierto margen a la hora de relatarlo dado que no es necesario conocerlo palabra por palabra, sino que alrededor de una historia central puedes adaptarlo y reformularlo en función de la audiencia. Por último, la historia leída nos ofrece una perspectiva algo más seria y en cierta manera inamovible, donde el foco principal está en cómo las palabras construyen una historia y en las sutilezas que la prosa nos puede ofrecer.
En cuanto a las aplicaciones didácticas del taller de cuentacuentos, hemos visto que puede ser usado para tratar temas y conflictos de clase, acercar conceptos a los alumnos y ayudar a su desarrollo emocional. No obstante, deberíamos ser capaces de introducir suficiente variedad en las historias y sus contenidos para que los niños puedan encontrar un modelo o inspiración en ellas.
REFLEXIÓN RODRIGO
El acto de contar un cuento es mucho más importante de lo que se piensa. Permite conectar íntimamente a la persona que narra la historia y a la que la recibe, conectando con mundos que van más allá de la realidad conocida. Por eso los niños y niñas adoran los cuentos, así como también los adultos. No es casualidad que estos últimos estén enganchados a series diversas, ya que responden a la misma necesidad que experimentan los niños con los cuentos: evadirse a experiencias desconocidas y alejadas de su realidad perceptible.
Esto nos lleva a una problemática muy grave en el ámbito social. Esta necesidad de evadirse y descubrir nuevas experiencias se sustituye más adelante por elementos que, sin control, pueden suponer un riesgo para la salud de las personas: las drogas (adicciones). Por ese motivo existe, en mi opinión, la necesidad de contar cuentos y enganchar a los alumnos a la literatura.











