Representación teatral
Título de la obra: La última copa
Personajes:
Anciano: Pablo
Joven: Jaime
Adulto: Rodrigo
Desarrollo:
La escena transcurre en bar de mala muerte, donde se reúnen gentes diversas a pasar las noches. La luz es tenue y apenas alcanza a iluminar la barra, donde un barman insiste en limpiar un vaso con un trapo sucio.
Un hombre anciano de rostro triste y cansado entra en el bar. Saluda con una inclinación de la cabeza y se sienta en la barra.
BARMAN: ¿Qué le pongo, caballero?
VIEJO: Whisky. Solo.
BARMAN: ¿Un mal día?
VIEJO: No quieras saberlo. Ojalá fuera solo un día malo.
BARMAN: Bueno, de momento me tienes a mí y al señor Daniels.
(El Viejo sonríe sarcásticamente)
VIEJO: Una buena compañía desde luego.
(Silencio)
VIEJO: Un día tienes tus sueños y al siguiente estás viendo pasar la vida en un bar de mala muerte.
BARMAN: Tranquilo, todos pasan por eso. Se llama envejecer.
VIEJO: Supongo que sí, pero a veces creo que lo único que he hecho ha sido envejecer.
(La puerta del bar se abre y un joven con una carpeta llena de papeles y algo nervioso)
JOVEN: ¡Por fin un respiro! Camarero, hoy es día de celebración. Sorpréndame.
(El barman se da la vuelta y le sirve una copa. El joven la prueba.)
JOVEN: Mmm, está bueno. ¿Qué es?
BARMAN: Whisky con cola. Nada del otro mundo. ¿Qué celebramos?
JOVEN: El primer día de trabajo. Después de todos los años de universidad, por fin me llega la oportunidad que merezco.
BARMAN: Se te ve entusiasmado. Asegúrate de disfrutarla. Las primeras veces nunca vuelven.
VIEJO: Desde luego…
JOVEN: Tampoco es una maravilla de trabajo, pero pagan bien.
VIEJO: Sé que no es cosa mía, pero ten cuidado con esos trabajos.
JOVEN: No me quedaré ahí estancado. Tengo mis planes para cuando consiga ahorrar lo suficiente.
BARMAN: Eso está bien. Es bueno soñar.
VIEJO: No siempre es suficiente.
(Entra en el bar un hombre elegante, dando un portazo)
ADULTO: Señor, whisky con hielo, rápido. La noche es joven y hay que empezarla cuanto antes.
BARMAN: Marchando.
(El barman ofrece la copa al hombre, que se bebe de un trago)
BARMAN: La copa no se va a ir a ninguna parte.
ADULTO: Pero mi tiempo sí. Y el tiempo es dinero. Y no quiero perder dinero. Ya he perdido suficiente tiempo hoy con los nuevos de la empresa. Tienen la cabeza llena de estupideces.
JOVEN: (Dirigiéndose al barman) Me recuerda a mi jefe, vaya humos se gasta.
ADULTO: Y tú me recuerdas a los inútiles con los que trabajo. Seguramente quieras montar tu propia empresa, forrarte, tener mujeres por doquier, ese tipo de cosas.
JOVEN: ¿Y qué hay de malo en eso?
ADULTO: Las cosas no funcionan así, chico. Cuanto antes lo aprendas mejor.
BARMAN: Haya paz caballeros, no tiene sentido pelear aquí.
ADULTO: Tienes razón. A la siguiente invito yo. También a ti, buen hombre.
VIEJO: Gracias.
JOVEN: Gracias.
(Se hace el silencio mientras beben y el Barman sigue limpiando uno de los vasos).
VIEJO: Respecto a lo que has dicho antes, tienes razón en que estos chicos están llenos de esperanzas vacías, ¿pero qué hay de malo en ello?
ADULTO: Supongo que en realidad no hay nada malo, es sólo que no es útil.
VIEJO: He pasado mi vida siendo útil, ganando ese dinero que tanto aprecias. Al final, solo me queda la sensación de no haber vivido.
BARMAN: Bueno, al menos ese dinero ha pagado algunas copas esta noche. Eso lo hace todo más llevadero.
JOVEN: Amén a eso.
(El joven bebió con gesto serio)
BARMAN: Ya son muchos años en el negocio, chico, ¿qué pasa?
JOVEN: Es por mi novia, bueno, ex novia. Me gustaría haber podido celebrar esto con ella.
VIEJO: ¿Qué pasó?
JOVEN: Me dejó. Decía que he cambiado, que he traicionado lo que era por dinero.
ADULTO: Yo también salí en su momento con alguien así. Creen conocerte mejor que a ti mismo.
BARMAN: A veces no sabemos quién somos.
JOVEN: No puedo lanzarme a hacer nada si no tengo con qué pagarlo.
VIEJO: No pierdas tu objetivo de vista. No dejes de ser quien eres.
JOVEN: No, no…
ADULTO: Hay veces que las cosas no salen como uno espera, pero hay que adaptarse, seguir adelante. Mirar atrás no tiene sentido.
BARMAN: Bueno, puede que llegado el momento sea lo único que podamos hacer.
(Beben en silencio)
BARMAN: Caballeros, todo tiene un final. Ahora ha llegado la hora de cerrar.
(El Joven y el adulto se levantan, dan una palmada en el hombro del Viejo)
JOVEN: Esta noche ha sido por los sueños que dejaste de seguir.
ADULTO: También por las cosas que no te dejaron ver más allá.
(Desde la puerta se dirigen al Viejo por última vez)
JOVEN: Esta última parte la tendrás que hacer solo.
ADULTO: Pero seremos parte de ti.
(Salen por la puerta, dejando el bar en silencio u momento).
VIEJO: ¿A qué ha venido eso?
BARMAN: Las cosas siempre acaban amigo mío. Esta noche llegó el momento de terminar.
VIEJO: En un momento termino.
BARMAN: No, ya ha llegado la hora de marchar. Acompáñame en este último viaje.
(El Barman sale de la barra, deja el mandil y tomando del brazo al Viejo lo lleva afuera).
FIN
Los actores caracterizados después de la representación
REFLEXIÓN
En este taller hemos tenido la oportunidad de ejercer de guionistas y actores al mismo tiempo. Sin duda, ha sido una experiencia muy enriquecedora para todos nosotros, donde todos y cada uno hemos puesto nuestras ideas y habilidades al servicio de todo el grupo.
En primer lugar, debíamos diseñar el guion general de la obra. Lo primero que hicimos fue crear los personajes y su relación entre sí. Desde un primer momento, quisimos enfocar el contenido de nuestra obra para edades más allá de la Educación Primaria. Por ello, intentamos que nuestros personajes tuvieran un “background” interesante y que fueran todo lo atractivos posible. Este primer obstáculo lo solventamos diseñando un personaje a modo de hilo conductor, interpretado por Nicolás, que sería La Muerte disfrazada de camarero, y el resto de personajes serían el mismo, pero en diferentes etapas de su vida.
Más tarde, el guion tenía el objetivo de garantizar interacciones entre todos los personajes y lo cumplimos con creces. Por otro lado, quisimos desde un primer momento que no fuera previsible. Al final, consideramos que diseñamos una historia sólida y atractiva. En el momento de la representación, todos los actores cumplimos notablemente con nuestro papel, y conseguimos enganchar a los espectadores de principio a fin.

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